
|
"ESTAS PÁGINAS GUARDAN UN MONTÓN DE RECUERDOS..." ... pero antes de otorgarles la aparente categoría de libro para iniciar su lectura, debes considerar su contenido como un puzzle en el que cuadran sentimientos humanos de linaje femenino. Porque somos un grupo de mujeres las que aún nos reunimos en memoria de aquellas madrugadas ansiosas por saber que habría de nuevo en la vida de Nano. Y cuando estamos juntas, si reímos es porque tu sonrisa se nos quedó abierta en el alma; si nos emocionamos es porque vimos la oscuridad diluída en tus ojos conmovidos; si nos sorprendemos es porque, alzando la barbilla, esos mismos ojos se abrieron a otra dimensión, mostrándonos hasta dónde podía llegar la verdad con que miraban; si nos preocupamos es porque tus manos se deslizaron rostro arriba, buscando a cada problema una solución ideal y brillante como el pelo que despejaban de tu frente; si nos despreocupamos es porque te cruzaste de brazos y, encogiéndote de hombros, esbozaste esa graciosa mueca a modo de sonrisa invertida... Sonreímos incluso antes de desesperar, porque quizá de pronto nos parece que vienes a nuestro encuentro sacudiendo levemente la cabeza, con tu labio inferior mordido, mirando al cielo para que dé fe contigo de nuestro desvarío... Lo que nunca hacemos es enojarnos. Por eso nos tienta la idea de retarte para escuchar tu voz más que iracunda, enérgica, si acaso nos respondes con rictus contrariado, bien altivo. Pero qué podríamos reprocharte aparte de ojeras incipientes, acentuadas en algunas, por convocarnos a horas tan intempestivas de las que ni siquiera fuiste responsable. Si a ti no más podemos darte gracias por tanta novedad en nuestra vida: por esta nueva forma de sentir, pues desde que te vimos las sensaciones tienen la impronta de tu magia, por el nuevo estilo de hablar el mismo idioma, por los nuevos poetas, las nuevas costumbres, el deseo de ser expedicionarias del 2º milenio (no para conquistar, sino para ser conquistadas ahora por la grandeza de tu tierra... ), por la facultad de ir reduciendo mentalmente la distancia inmensa que el océano impone entre nuestra ilusión y tu presencia. Y sobre todo por nuestra amistad, que se forjó a tu sombra, es esta deuda de gratitud contigo que intentamos ir saldando al convertirte en origen y destino de nuestras charlas. Sin embargo, a veces, no podemos evitar que se inmiscuyan otros hombres... y así nos vemos obligadas a hablar de Nicolás, porque nos enseñó el verdadero significado de "piñón fijo"; de Gamal, porque casi nos hizo creer que las mil y una noches existían aunque eran muy pocas... en compañía de un príncipe del desierto; de Gabriel, por la íntima complicidad con que borraba la rutina de la vida cotidiana en pareja, y por conectar con lo mejor de todas, impulsándonos a ser nosotras mismas... En algún punto de cada conversación siempre interfiere Nano, no en vano este mítico aquaman que recreaste fue "el primero" y suele sentir (hasta de sí mismo) celos... entonces se hace valer como quien es: el mejor héroe de nuestras causas perdidas... pero, si vuelve a dejarnos, igual seguimos hablando de Román, porque nos hizo confiar en la justicia durante al menos trece horas; de Pablo, porque a través de él supimos que un hombre puede amar a una mujer con la misma vocación de eternidad con la que el lago ama a la montaña y viceversa; y de Germán, porque con él comprendimos que habías llegado muy alto en tu carrera... Por eso nos dolía esa larga duración de tu escala, y por eso nos alegra tanto ahora que al fin retomes el vuelo... Ya podemos celebrar que pronto habrá un hombre nuevo en nuestra vida y, seguro, nos dará también los mejores motivos para hablar... de vos. |
![]() |
|
Arma este puzzle a tu manera y sabrás de qué modo te queremos. Y si luego quieres desarmarlo, por favor, no vayas a empezar por nuestros sueños... No lo hagas antes de observar cómo se complementan las "piezas" que están dentro: Miriam: indagó hasta lo más "jondo" de tus ojos y en ellos descubrió el arte puro... desde entonces, el mundo le queda chico para contar tus maravillas y, generosa, nos brinda enlatado tu laburo. Ana: dejándose llevar por la armonía que desprende tu figura, nos incita a soñar contigo más allá del firmamento... pero, por ser leal a la autenticidad que transmites, nos aporta al mismo tiempo la firmeza necesaria para retornar al suelo. Mayu: tiende puentes de concordia para que tus piernas se animen a insinuar su gallardía al recorrerlos, con la única misión imposible de unirnos más en el trayecto. Conchi: nos trae tus fotos oportunas, sin que tengas siquiera que posar, ella nos filtra y nos adapta el humor y la ternura que escapan de tus labios por la fina comisura. Marina: nos dibuja tus rasgos más humanos partiendo del perfil perfecto de tu boca, consigue que hasta las líneas postales se acaloren si es tu trabajo lo que portan y que, así, la gran distancia atlántica interpuesta sea muy corta. Inma: es la vigía alternativa, cuando todas añoramos que tú hables, cuida que nadie profane tu silencio pues sólo ella encontró el tesoro de paz y de misterio que guardas enmudecido, mientras tus manos protectoras dicen todo con caricias y con gestos. Penca: deja constancia infinita del modo visceral con que interpretas, emplea su propia fuerza y la que extrae de oblicuos, rectos y serratos de tu cuerpo, en trasladarte a un delicioso formato nuevo donde igual te mueves a ritmo de acordes clásicos, cantantes pop o sonido "house" de último momento. Su joven cabecita es un hervidero de ideas locas y mágicas de las que somos cómplices testigos y, entre ellas, destaca este obsequio que ahora está contigo. Mary: te vuelve a dejar quieto, ella se inspira y se deslumbra en tu sonrisa cuando te invita a recordarnos un cortejo de pingüinos o un brindis amoroso y navideño; en la playa, en el jacuzzi o en el acuario, añade a las dulces melodías con que te baña el aroma sugerente de unos versos. Lulú: intenta atrapar la brisa que sirva de caricia a tu cabello, mientras cultiva un jardín de flores que son digno homenaje a tus semblantes y gama cromática incesante, de tu mirada, fiel reflejo. Andrómeda: siguiendo el rastro melancólico de esa mirada, buscaba el centelleo de tu risa, y vino a completar nuestra constelación de Nemer-Nano con "estrellas" que algunas no habíamos vislumbrado por llegar tarde al festín de tu novela, no anunciado. Bora: se sintió como orca de oceanario impulsando tu dorso de neopreno, votando para llevarte a la cima de "Mejor actor de telenovelas" y de "Latino más guapo del milenio". Irias: se aplicó en estudiar "Nanografía" empezando por las cumbres, aprendiendo lagos de tus ojos y bosques de tu pelo, confiaba obtener en un concurso el primer premio. Corima: fue su más dura contrincante pues estudió también de ti, psicología, luego de conmoverse por tu renuncia a gloria y fama, en favor de tu tranquilo entorno y tu familia. Pero lo mismo que para todas, para ellas, no hay mejor recompensa que la jubilosa noticia de tu vuelta. Aztlán: no alcanza a distinguir dónde empieza la realidad y acaba la ficción cuando actúas y, sin duda, no es la única "confusa", pero como su bello nombre simboliza la fusión ancestral de indígenas imperios, ahora representa la unión por ti de distintos pueblos nuestros en comunes sentimientos. Marsé: rebusca, entre el gremio de poetas, aquéllos que mezclaron el amor con la vehemencia, y selecciona sus más románticas poesías a la espera del milagro de tu voz, cálida y rotunda, única para infundirles vida. Muguet: quisiera ser capaz de hacer un lecho con palabras escritas, donde pudieras reposar tu acento si alguna vez se viera acosado de fatiga, donde el hermoso caudal de tu garganta se confortara sin renunciar al reto de sonar eterno. Ahí se encierran todas las causas para enviarte estos retazos nuestros. Ahora que las conoces, asume este regalo entero para que sepas además que aún hay noches en que te llamamos a gritos; para que te conste, hoy que a nuestras pantallas devuelven más temprano tu mundo mágico y marino, que el griterío irá en aumento... mientras seguimos anhelando el instante de recibir una respuesta tuya, o ese otro momento más incierto cuando, ojalá con el más tierno de tus matices fonéticos, al fin nos digas, cara a cara: "Hola, gallegas..." Pero antes que nada, acepta de cada una su pastiche, para que al menos tus dedos toquen todo lo que te dimos, después de reciclar cuanto nos diste. |