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El pasado 23 de
Diciembre, tuvo lugar la representación de la adaptación
musical del cuento que escribiera Oscar Wilde a sus hijos en
1888.
(Texto del Cuento >>)
Aproximadamente
unos 600 vecinos, de todas las edades, acudieron al Centro
Polifuncional para presenciar la Obra presentada por Nuevo
Amanecer.
Tal fue el éxito de asistencia, que se tuvo que habilitar la
grada del centro polifuncional para acomodar a los vecinos que
acudieron a presenciar la obra.
De principio a fin, en este montaje de Nuevo Amanecer, el
público se compenetra con la trama y, más que nada, con la
forma del grupo de hacérnosla llegar. En lo concreto, se trata
de la amistad entre una golondrina camino a Egipto con la
estatua del príncipe feliz, quien le solicita que vaya sacando
parte de su rica indumentaria para solucionar algunos
problemas de personas pobres y sufrientes. De esta forma, cada
viaje de la golondrina al lugar requerido por el príncipe
significa, por un lado, hacer feliz a un tercero y, por otro,
consolidar una amistad sustentada fundamentalmente en el amor.
Sin duda, desde esta perspectiva, los cuentos de Oscar Wilde
nos acercan a motivos literarios vinculados a conceptos de
carácter positivo y que, sobre todo, sirven para crear
conciencia en el joven espectador de la necesidad de imitar
las acciones de este tipo, en función de sus posibilidades.
Uno de los principales méritos de este espectáculo, tiene que
ver con la relación establecida con los menores, ya que
durante el transcurso de la representación, éstos siguen con
entusiasmo y alegría la historia del príncipe feliz y la de la
errante golondrina, golondrinita. Aun más, con mucha
creatividad e imaginación, se apela a variados lenguajes de la
teatralidad, lo que hace mucho más llamativa la puesta en
escena.
Hay que destacar la variada música, la gestualidad, el
colorido escenográfico, el hermoso vestuario, el acertado
maquillaje, la plasticidad, el apoyo de la iluminación y el
juego escénico.
En definitiva, la
representación de El príncipe feliz en Navidad es un
acierto de Nuevo Amanecer, que, con mucha creatividad y
disciplina, ha entendido que el teatro infantil debe
entusiasmar tanto a niños como a adultos, y que, además, debe
existir como telón de fondo una historia llena de valores y de
sentidos profundos. |