La nueva
central estaría ubicada en el paraje El Tintoral, situado a
mitad de camino entre Estremera y Fuentidueña, a unos tres
kilómetros de cada pueblo, a la altura del kilómetro 65 de
la A-3 (carretera de Valencia), según el documento aprobado
por el equipo de gobierno municipal.
El
preacuerdo supone que el Ayuntamiento de Estremera se
compromete a facilitar, en algunos casos de forma gratuita,
todos los permisos necesarios a Endesa para construir la
central y, a cambio, la compañía eléctrica subvencionará,
o construirá, gratuitamente nuevas infraestructuras
municipales.
El primer teniente de alcalde de Estremera, Rubén de la
Higuera (PP), mostró su satisfacción, aunque matizó que sólo
se trata de un "borrador que tienen que aprobar la
Comunidad de Madrid, el Ministerio de Medio Ambiente y la
Confederación Hidrográfica del Tajo para llevarse a
efecto". De la Higuera aseguró que es un "buen
proyecto" para su pueblo porque, "además de los
ingresos que supone para las arcas municipales, creará 50
puestos de trabajo, entre cualificado y sin cualificar, para
los vecinos de Estremera". También está convencido de
que los controles y restricciones que impondrán las
evaluaciones de impacto ambiental de la Comunidad de Madrid
y del Ministerio de Medio Ambiente "garantizarán que
los niveles de emisiones a la atmósfera no supongan ningún
riesgo para los habitantes del pueblo".
Cerca del Tajo
Entre las razones que han llevado a Endesa a fijarse en
Estremera para instalar la central, el edil cree que la
compañía eléctrica ha tenido en cuenta a su pueblo por
tres razones: su proximidad al río Tajo, "cuyo caudal
servirá para la refirgeracion de la planta"; su cercanía
a una línea de alta tensión, "indispensable para
transportar la energía generada", y, en tercer lugar,
porque el gasoducto proveniente de Valencia atraviesa el
municipio a ocho metros de profundidad, "lo cual
facilita bastante su acceso y lo abarata".
Desde la oposición, Ángel Jesús Moreno, portavoz
socialista, ha criticado la "conformidad" del
alcalde, José Carlos Villalbilla (PP), "por querer
para su pueblo lo que otros rechazan, con el único fin de
ganar apoyos políticos dentro del partido", a la vez
que arremete contra el Gobierno regional por
"consentir" que el sureste "continúe
convirtiéndose en el vertedero de la región".
Este nuevo proyecto de central térmica de ciclo combinado
en Estremera viene a sumarse a los planeados en Fuentidueña
y Villamanrique de Tajo (en los límites con las provincias
de Guadalajara y Cuenca) y Morata de Tajuña, más cerca de
la capital madrileña. Salvo el de Morata, que usaría aire
para su refirgeración, los otros tres utilizarían las
aguas del Tajo para su refrigeración y generación de vapor
para producir la energía.
De salir adelante el proyecto de Estremera, supondrá que en
sólo 16 kilómetros de la ribera del Tajo se asentarían
tres centrales térmicas de ciclo combinado, que generarán
en conjunto 2.800 megavatios de electricidad y que necesitarán
300 litros por segundo de agua para refrigerarse y para
generar el vapor necesario con el que producir la energía.
De los otros tres proyectos de centrales térmicas, el de
Morata se encuentra en los tribunales. La empresa Morata
Energía, filial de la multinacional belga Electrabel,
recurrió ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid la
negativa del Ayuntamiento a entregarle los terrenos
prometidos para la instalación de la planta. En Fuentidueña
de Tajo, desde hace dos años, cuando presentaron las
alegaciones a la memoria resumen presentada por le empresa
Unión Fenosa, no saben nada del proyecto. El alcalde, Pedro
Mora (PSOE), se ha dirigido hace poco más de un mes al
Ministerio de Medio Ambiente para saber cuál es el estado
actual del proyecto. Y en Villamanrique, el verano pasado,
su alcalde Marino Alonso (PP), negaba la existencia del
proyecto, aunque reconocía que ha habido conversaciones al
respecto, mientras que Iberdrola también reconocía su
interés para introducir dicha central en el Plan de Ciclo
Combinado diseñado por la compañía.
La construcción de estas centrales se enmarcan en el Plan
Energético de la Comunidad de Madrid anunciado por el ex
consejero de Economía Luis Blázquez. En julio de 2003, Blázquez
anunció que la "dependencia energética" que
padece la región se acabaría en 2010, cuando se instalasen
en la región seis centrales térmicas de ciclo combinado
para garantizar el suministro eléctrico que requieren los
madrileños.
Un campo de
fútbol con césped artificial y dinero para fiestas.
Á. Z.
- Madrid
EL PAÍS | Madrid - 12-07-2004
Días antes de que el convenio fuera llevado al pleno del
Ayuntamiento, la compañía Endesa buzoneó por todos los
domicilios de la localidad un cuadernillo titulado Proyecto de
central de ciclo combinado en Estremera: ¿Por qué es
bueno para el pueblo?
La compañía explica en el cuadernillo que el impacto de este
tipo de centrales sobre el medio ambiente y la salud humana es
mínimo. En él se incluyen fotografías a todo color de otras
centrales térmicas existentes en París, Nueva York y la
construida o la que se ha construido en Sant Adriá de Besos,
junto a las instalaciones del Fórum de las Culturas Barcelona
2004 y justifica la instalación de la central en que la región
de Madrid sólo genera el 3% del total de la energía que
consume.
También informaba sobre las aportaciones que recibiría
Estremera si el Ayuntamiento apoyaba la construcción de la
central y facilitaba los permisos. Entre esas aportaciones
destacan la construcción de un campo de fútbol con césped
artificial por importe de 120.000 euros; subvenciones de entre
6.000 y 12.000 euros para las fiestas patronales; otros 20.000
euros al año para que los niños tengan libros de texto
gratis, y acercar hasta el municipio el gas natural de forma
gratuita.
Una vez que la central esté a pleno rendimiento, Endesa
aportará al municipio otros 42.000 euros para distintas obras
y adecuaciones en el casco urbano o en espacios naturales. A
todo esto habría que sumar, además, el importe
correspondiente al pago del impuesto de bienes inmuebles (IBI)
y el impuesto de actividades económicas (IAE).
Estremera fue actualidad el verano pasado, cuando el
Ministerio del Interior la eligió para construir en ella el séptimo
centro penitenciario de Madrid: una macrocárcel que contará
con 1.008 celdas y más de 2.000 reclusos. La apertura del
penal, prevista para 2006, supondrá la llegada al pueblo de más
de 600 funcionarios, guardias civiles y personal auxiliar.
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