Microhistorias V

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PAN Y CIRCO

 

 Soñaba con África; me vi corriendo tras una gacela y luego a mi primo y a mí mismo atrapados y vendidos a los cazadores de esclavos; otra vez esa pesadilla.

Los primeros gritos del gentío me han despertado, me han devuelto a mi reducida prisión bajo las gradas del Coliseo. No sé cuanto tiempo llevamos en Roma, poco importa, tal vez sea la voluntad de los dioses que sirvamos de espectáculo a la plebe.

Ya oigo los cerrojos de la puerta de las fieras, mi hora ha llegado, saldré de nuevo a la arena del circo y devoraré a otro par de cristianos.

 

fin

 

 

ABEJITAS Y AGUIJONES

 

El papá de Jorgito empezaba a perder la paciencia con su vástago.

-         Te vuelvo a repetir que yo no estaba haciendo daño a mamá cuando nos sorprendiste anoche… Era un acto de amor… Lo mismo que te acabo de explicar de lo de las abejitas y las flores.

Jorgito, sentado en su cama apoyando la espalda en el cabecero decorado con  personajes de Disney, seguía con la cara enfurruñada, cabizbajo y retorciendo la punta de su pijama obstinadamente.

-         Pero mamá daba grititos… -Volvió a insistir-.

-         Ya lo sé, Jorge… Pero no eran de dolor, era porque… estaba contenta y le gustaba. ¿Entiendes?

Jorgito intentaba comprender a su papá, pero la historia de las abejitas seguía sin cuadrarle con aquella otra escena  del cuero negro y la fusta.

 

fin

 

BORGES

 

 Anoche vino Borges a visitarme -por supuesto era un sueño- quería saber mi opinión, sobre un libro que acababa de terminar. Me sentí profundamente halagado de que el gran Borges en persona – debería decir mejor en espíritu- se hubiese dignado en venir a mi propia casa y  además con ese propósito.

 Hablamos ampliamente del libro y luego la conversación derivó a la vida en el “más allá”; decía estar feliz en su nuevo estado.

 Ahora, ya despierto, sobrevuela sobre mí una terrible duda: si lo del libro sólo fue una excusa.

 

fin